miércoles, 15 de febrero de 2012

Presentaciones de fin de año: ¿vale la pena el estrés de los niños?. Revista Sonríe Mamá


1 comentario:

  1. Estoy completamente de acuerdo con este artículo, ya que de cierta forma, las presentaciones no solo estresan al niño en el momento que se sube al escenario a presentar su obra, sino que también mantienen una presión constante los padres del niño, quienes buscan los disfraces y los preparan para esta, y por último la profesora, por el hecho de que debe estar pendiente de la participación de cada niño, que lo hagan bien, del qué dirán los padres si este se equivoca, una masa de cosas que debe dirigir, lo que produce un estrés que al final de cuentas se le transmite al niño, junto con la pérdida de tiempo que se le puede estar dedicando a otras áreas importantes de aprendizaje por estar ensayando tal obra. Todo esto se convierte en un círculo vicioso y trae consecuencias negativas que afectan al niño en el momento, y posteriormente en la alimentación, aprendizaje, capacidad de concentración, problemas de sueño, sociabilización, entre otros.
    Para evitar el estrés de los niños y la presión de la profesora, es una buena alternativa realizar, como usted ya dijo, actividades con los padres que estén relacionadas con el tema que están viendo ya sea en el mes o en la misma semana. Con esto el niño se siente más seguro y familiarizado ya que no es algo nuevo ni pasajero, sino que es algo que aprende y manipula, como es el hacer instrumentos si ven música, hacer representaciones libres con disfraces después de leer un cuento; hay millones de actividades por áreas que son beneficiosas para el niño, y que pueden ser libre de elección de parte de él.
    Para terminar se puede decir que realmente no vale la pena el estrés en los niños. No se trata de dejarlos hacer todo lo que quieren, pero sí de evitar las ocasiones de estrés, dándoles a hacer actividades que le gusten, que le llamen la atención, dejarlos jugar en un tiempo determinado, leerles un cuento, entre otros, pero siempre guiándolos, apoyándolos, dándole confianza y seguridad para que así se sientan libres y seguros de elegir bien lo que quieren aquí y ahora, lo que los hará personas íntegras, desarrolladas positivamente en lo cognitivo, emocional, físico y social; con actitudes, valores y virtudes.
    Hay que tomar conciencia que los niños son unos seres que están potencializando sus habilidades, estos constantemente están aprendiendo algo, y si se les estresa constantemente con cosas que no tienen mayor importancia, nos arriesgamos a que simplemente no aprendan los contenidos que se quieren enseñar o tengan un retroceso en lo aprendido.

    María Ignacia Pérez
    Alumna Universidad de Los Andes

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